Centro Raíces o el arte de asesorar

Acabo de finalizar una formación sobre lactancia materna organizada por el Centro Raíces y he tenido el placer de conocer en persona a dos grandes profesionales: Carmela Baeza e Inma Mellado. Además hace unos años acudí a la consulta de Concha De Alba, así que puedo decir que conozco el trabajo de estas tres grandes mujeres. Voy a desgranar un poco parte de lo que me han aportado.

De cómo Concha de Alba nos trajo PAZ

Cuando nació mi bebé, tuvo que ser por cesárea, aunque fue respetada y no hubo separación, hicimos piel con piel y todo fue maravilloso con la lactancia desde el minuto 1 (aparte de los dolores propios de esta intervención y las limitaciones físicas de los primeros días). Mi bebé se enganchaba como un jabato y mamaba genialmente. Pero al tercer día de nacido, me dieron el palo más grande de mi vida hasta ese momento: lo tenían que ingresar porque un dato en su análisis de sangre iba algo alterado y podía ser causa de infección. Bueno, ahora no comentaré cómo salí de ese momento de crisis y me reconvertí en madre coraje para aguantar los cinco días que mi bebé estuvo ingresado en neonatos (más adelante descubrimos que fue un exceso de celo y que el ingreso no fue del todo necesario). Lo que si debo decir es que aquello fue una guerra para mí, y salí de allí con una lactancia materna exclusiva instaurada y pidiendo un alta voluntaria para nuestro hijo, un papel en el que firmamos que si nuestro bebé se moría no era responsabilidad del hospital. Imagina que todo padre llega a casa con su bebé y ahí llega el momento del “acojone” o de pensar “ay! a ver qué hago con esto ahora”. Súmale que veníamos de la guerra de haber pedido un alta voluntaria, de los paseos pasillo arriba y abajo para atender al peque, una subida de la leche en soledad sin mi bebé solo con un sacaleches de compañía y muchas lágrimas.

En este contexto, si pedimos el alta un viernes, yo quería que me viera al bebé un neonatologo el lunes, a ser posible súper pro lactancia pues ya no quería sorpresas después de lo ocurrido. Así que tras una búsqueda en internet y el consejo de mi ginecóloga, escribí a Concha De Alba, pediatra en un hospital público y especialista en lactancia IBCLC en el Centro Raíces. He releído el email que le puse entonces y de verdad que fue bastante neutro, aunque sí que insistía en que quería que me viera al bebé como neonatologa, cosa que ella no hace fuera de su trabajo en el hospital. Pero algo de mi desesperación debió intuir porque accedió a verme el lunes.

Pasamos el finde como pudimos, con el susto en el cuerpo aún y con muchos miedos por procesar. Y el lunes fuimos al centro Raíces con Concha De Alba. No podría describir los hechos que allí ocurrieron en detalle porque en ese momento yo no era una persona mental, sino más bien emocional, debido a mi estado de puerperio: lo que se me transmitió en esas dos horas fue tranquilidad, tranquilidad y tranquilidad. “Permiso” para poder empezar a disfrutar tirando a la basura relojes y básculas, “visto bueno” de la salud de nuestro bebé y como bonus extra, me vi sentada en su mítico sillón floreado para darle una toma a mi bebé, aunque yo insistía que en ese aspecto estaba “tó controlao”. Y claro que me ayudó! Mejoró mi comodidad y la del bebé, porque habíamos aprendido en una dura silla de hospital y ahora teníamos posibilidades infinitas de “repanchingamiento” que aún no habíamos explorado.

De cómo Carmela Baeza me aportó dulzura y conocimiento

A la vuelta de esa consulta que nos dio el pistoletazo de salida oficial al disfrute de la maternidad y de la lactancia, no tardé ni dos días en tener en mi mesilla el libro de la médico de familia y especialista en lactancia IBCLC Carmela Baeza, “Amar con los brazos abiertos”. Lo disfruté tanto! Fue el primer libro que leí sobre maternidad desde antes del embarazo (pues me había propuesto relajarme y no leer tras los años de lecturas compulsivas sobre temas de maternidad). Era para mí un libro que me aportaba tranquilidad, también “permiso para el disfrute” y una sensación muy dulce. No la conocía en persona y ahora, que he recibido clases de Kika, puedo decir que esa mezcla de dulzura, sabios conocimientos actualizados y humor, es una mezcla maravillosa que la hacen una persona muy especial a la que es fácil tomar cariño.

De cómo Inma Mellado asesora y hace asesoras

Por último, mi contacto con Inma Mellado ha sido desde hace años indirecto. La “he mandado” a casa de varias amigas y todas quedaron súper contentas con su trabajo como especialista en lactancia IBCLC. No sabía más de ella aparte de eso y su web y hace unos meses, cuando decidí empezar una formación en lactancia materna que fuera rigurosa y presencial, contacté con ella para formar parte de la formación. Desde el primer día Inma ha sido una profesora de las que te “pone las pilas”. Su carácter vibrante, su sentido del humor, su gran energía, todo para comunicar el arte de acompañar. Sus clases te ponían en un “brete” sobre todo a las tímidas como yo, pero salía súper removida de las mismas. Me encanta este enfoque del acompañamiento desde el máximo respeto sin dejar de tener en cuenta los semáforos rojos que debemos saber ver. La parte práctica de esta formación ha sido tan valiosa como el oro. Te quedas con ganas de más y más roll plays, más casos y sobre todo, más Inma.

Desde aquí mi agradecimiento a todo el equipo del Centro de apoyo a la familia Raíces. Como madre y como Asesora de lactancia que seguirá vuestras futuras convocatorias de formación.

 

2 comentarios
  1. María
    María Dice:

    Gracias por tu testimonio como madre luchadora y en tu experiencia del curso. Yo tengo la suerte de ser amiga de Kika desde hace años y de haber aprendido de ella todo lo que sé de lactancia y un poco más de esa paciencia y dulzura. También hice esa formación y es un privilegio conocer no solo a estas grandes profesionales sino a estas grandes personas. Me alegro que formes parte de este grupo de asesoras.

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