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El porteo en la vida cotidiana: 5 ventajas del porteo “indoor”

 

Vivo en una casa con muchas escaleras. Esto supone ciertas incomodidades cuando tienes un bebé. El porteo nos ha salvado de cargar los brazos cuando vamos de una parte a otra de la casa. Por ejemplo, bajas con la ropa sucia a lavar y tienes los brazos llenos pero el bebé permanece dormidito a la espalda mientras haces tus tareas.

Lo mismo para cocinar, barrer, recoger la casa… Han sido muchas horas de siestas de mi bebé a la espalda mientras podía hacer cosas necesarias en el hogar.

Antes del porteo sufría de frecuentes lumbalgias y tras los años mi espalda se ha reforzado y no he tenido ninguna. Precisamente el pasado verano pasé dos meses de baja por una fractura en el pie, no porteé y me volvió la lumbalgia.

Si tuviera que contar las horas que he porteado, seguro que el saldo salía a favor de las horas de porteo dentro de casa, así que desde aquí os animo a probarlo, te da la libertad de tener a tu hijo vigilado estrechamente y poder hacer lo que necesites, además es un ejercicio para piernas y espalda que siempre viene bien.

¿Qué ventajas supone portear a tu bebé dentro de casa?

  1.   Te permite hacer las tareas de casa y mantener vigilado y contento a tu bebé. Muchas veces os quejamos de no poder hacer nada si tienes que cuidar a un bebé muchas horas. Y es bueno tener descanso si es lo que necesitas y que te apoyen en todo lo posible. Pero si ya te encuentras con fuerzas y ganas pero no puedes porque el bebé requiere vigilancia constante o es de los que la cuna les hace dormir menos de lo que desearías, el porteo puede ayudarte a moverte por tu casa mientras cuidas a tu bebé.
  2.   ¿Cocinar con tu bebé a la espalda? Es posible y yo he tenido agradables sesiones de cocinilla con mi nene dormido o despierto mirando todo. Solo tienes que guardar una serie de precauciones básicas: es mejor porteando a la espalda, delante tu visibilidad será limitada y solo podrás hacer cosas muy sencillas como zumo, accionar la batidora o cosas así (bueno, yo con mi thermomix hacia milagros, jejeje). No uses el fuego con un bebé delante, podría salpicarle aceite hirviendo o herirle el vapor. Incluso con el bebé detrás es mejor que no hagas cosas al fuego, aunque si no hay más remedio, evita freír o hacer cosas a la plancha que salten, mejor hervir o cocinar con ollas lentas bien tapadas. Toda precaución es poca, recuerda.
  3.   Las siestas del bebé puede que se alarguen. Esto nos pasaba a nosotros y conozco a muchas mamás que me cuentan experiencias parecidas. En la cuna duran X tiempo dormidos pero en cuanto hacen un microdespertar y ven que están solitos, te reclaman. Con el porteo si hacen estos despertares y se sienten sostenidos y en contacto con mamá, se duermen de nuevo casi sin darte cuenta.
  4.   Ejercicio. Parece que no, pero ir cargando un peso progresivamente hace que tu espalda y piernas se vayan reforzando. Aquí hay que tener una serie de precauciones importantes: en primer lugar, repasa todas las indicaciones sobre porteo seguro, además, hay que evitar coger grandes pesos, pues ya llevas una carga, hay que evitar ciertos movimientos bruscos, como giros repentinos del tronco o en diagonal, es más seguro hacer el movimiento despacio y controlando bien en todo momento. También es importante no olvidarse del bebé, especialmente si lo llevas a la espalda, no te olvides de que por muy enfrascados que estemos haciendo algo, llevas una carga en la espalda que debes vigilar y también debes descansar. Repasa cada rato la posición del bebé en el portabebé, si su cabecita está bien colocada, si tienes bien repartido el peso y no se ha movido nada…
  5.   Sensación de autonomía y recuperar la “normalidad”. Todos sabemos que las primeras semanas tras el nacimiento de un niño son muy especiales, estarás concentrada en tu bebé y en establecer una relación sólida de mutuo conocimiento. No estás para muchas más cosas que para cuidar y ser cuidada. Pero una vez pasa esta primera época, qué gusto dar sentir que eres capaz de hacer cosas sencillas como arreglar las plantas o cocinar esa sopa que solo a ti te sale tan rica.

Por último quería recalcar una idea. El porteo dentro de casa no solo es para mamás. Las parejas también se pueden beneficiar de ello, además si no han parido, en principio no tienen ninguna dificultad física añadida tras el nacimiento. Este ratito de contacto, de saber que también tú puedes calmar a tu bebé y ser un refugio seguro para él, será un tesoro para ti.

¡Ten cuidado con lo que el bebé puede agarrar mientras está en el portabebés!

¿Has porteado mucho dentro de casa? ¿Quieres compartir tu experiencia? Escríbeme en comentarios cómo lo vives o has vivido.

Miedo al fular o el gusto por el café

Cómo, a veces, tenemos prejuicios y miedos que con información pueden cambiar.

 

“Detrás de un prejuicio se esconden el miedo y la ignorancia”, Ryszard Kapuscinski

Hace muchos años, cuando olía por las mañanas el café que mi madre se hacía, me parecía que desprendía un olor delicioso. Pero eso sí, las pocas veces que lo probé de pequeña, me pareció un brebaje amargo y poco apetecible para comenzar la mañana. Me parecía una bebida de olor agradable y sabor desagradable. Unos años después, volví a probarlo calmadamente, primero con un poco de leche y azúcar, luego prescindiendo poco a poco de aderezos y fui aprendiendo a amar su sabor.

Hace muchos menos años, cuando veía una mamá porteando en un fular, me parecía una imagen preciosa. Me encantaban los colores de las telas, los diferentes nudos y cómo solía ir el bebé de a gustito. Sin embargo, cuando fui mamá, al principio ni siquiera quise probar un fular, pues pensaba que iba a ser algo muy complicado de colocar correctamente y que era un portabebés para expertas.

“El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles”. Pío Baroja.

En ambas anécdotas hay un punto en común: café y fular me atraían antes de probarlos. Y en ambas hubo el mismo proceso: al principio tuve que adaptarme, aprender a amar y aprender qué es lo que mejor se adaptaba a mi cuerpo (leche, azúcar, un determinado nudo, un determinado tipo de tejido)…

¿Qué es lo que te puede frenar para poder probar nuevas cosas en el mundo del porteo?

Una barrera importante es el miedo. Miedo a no saber colocarte el portabebés en cuestión, a colocarlo de manera insegura, a hacerte daño o al bebé, a ir arrastrando metros y metros de tela por el mundo…

¿Cómo podemos combatir estos miedos?

Creo que lo primero es tener toda la información posible, a ser posible adaptada a tus necesidades. Y en segundo lugar, probar y probar y probar. Recuerda mi café…. ¡de niña lo odiaba y ahora me parece delicioso! Al probar diferentes tipos de portabebés, o incluso dentro de un mismo portabebés, por ejemplo un fular, diferentes tallas, nudos, tejidos, podrás tomar una decisión informada, libre de prejuicios y sin miedo a equivocarte.

Así que, si te atrae portear a tu bebé con un determinado tipo de portabebés pero no te atreves por si no es para ti, te recomiendo que no te quedes con las ganas, infórmate, prueba, asesórate y ¡disfruta!